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Vista de la Hacienda en Mapa
Vista de 360°
HACIENDA SAN PEDRO CHIMAY
https://es-es.facebook.com/pages/Hacienda-San-Pedro-Chimay/205072286254778http://www.directoriofestejarte.com/esp/merida/haciendas-36/hacienda_san_pedro_chimay_-609/
Dirección: Km.7 carretera Mérida a Timucuy. SAN PEDRO CHIMAY, MERIDA, YUCATAN, MÉXICO.
Teléfono: 9999477650
Horario: Imformes de 8:00 AM a 2:00 PM y de 4:00 PM a 8:00 PM
Abierta al Público: NO
Como Llegar:

Desde la salida de la 42 Sur, un puente antes de Xmatkuil, pasando a Tadzibiche, carretera a Timucuy y tekit de regil. Seguir los Señalamientos.

Hacienda de gran hermosura, deleite de las personas amantes de la historia, su estilo es un tanto diferente por la construcción especial de los arcos que se encuentran a la entrada.

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Localizacion

Se encuentra al sur de Mérida, a siente kilómetros del anillo periférico, al final de la calle 42 sur. Su ubicación, en aquel entonces, era en el antiguo "camino real" a Campeche.

Descripción

Es una de las haciendas más antiguas cercanas a Mérida. Se fundó probablemente a fines del siglo XVI o principios del XVII.

    

San Pedro Chimay perteneció a unos de los conquistadores que llegaron con Francisco de Montejo. A fines del siglo XVIII, la hacienda fue propiedad de la familia Lara, descendiente de los Lara Bonifaz, cuyo abolengo, según se dice, provenía de los famosos siete infantes de Lara, de España. A mediados del siglo XIX, la casa principal fue objeto de mejoras cuando era propiedad de la Sra. María Josefa de Jesús de Lara y Lara, esposa de don Juan Miguel Castro (pionero de la industria henequenera y fundador del puerto de Progreso).

 

La hacienda San Pedro Chimay estaba situada en el "camino real a Campeche". Con tal motivo, durante la visita de la emperatriz Carlota, en diciembre de 1865, en ruta hacia la capital del vecino estado, la esposa del emperador Maximiliano pernoctó en la propiedad, que fue arreglada para tan importante acontecimiento.

 

La familia Castro Lara ofreció un pequeño homenaje a la noble visitante. El más pequeño de los hijos le dedicó una poesía. En recuerdo de la histórica visita se levantó una capilla o monumento especial que se construyó a la entrada de una gruta (a 400 metros al oriente de la casona). Luego de pertenecer a la familia Castro Lara, la hacienda pasó a ser propiedad de la familia Cervera, ya que uno de los dueños, de apellidos Castro Rocher, fue casado con doña Margarita Cervera Solís y ésta heredó el inmueble al enviudar.

Testimonio de una época en la historia regional, la ex hacienda San Pedro Chimay comienza a recuperar parte de su esplendor arquitectónico en el paisaje yucateco. Enclavada en el corazón de la Reserva Ecológica Cuxtal -al sur de la ciudad-, al igual que otras propiedades de los conquistadores, San Pedro Chimay fue en un principio una estancia maicero ganadera que, por la evolución económica del Estado, alcanzó rango de hacienda algodonera, azucarera y, a mediados del siglo XIX, henequenera.

 Ubicada dentro de la jurisdicción del municipio meridano, la ex hacienda dista siete kilómetros del anillo periférico, al final de la calle 42 Sur, a un costado de la carretera que conduce también a las ex haciendas Tahdzibichén y Tekit de Regil. Aunque no existen suficientes datos históricos, al parecer San Pedro Chimay se estableció en el siglo XVII y fue una de las primeras propiedades de los conquistadores que se ubicaron en las cercanías de la Mérida colonial.

 

Hoy día pertenece al Sr. José Eduardo Seijo Gutiérrez, quien la adquirió en 1982 de 10 instituciones de crédito que la tenían embargada. Anteriormente la ex hacienda tuvo dos propietarios. Una placa de mármol colocada al frente del edificio, con orientación al norte, lo ratifica: "San Pedro Chimay. Dedicada a doña María Jesús de Lara, por su esposo Juan Miguel Castro. Reedificada en el año de 1852".

 La casa principal es utilizada actualmente por su propietario para fiestas o reuniones personales o de amistades; sin embargo, planea rentarla para convenciones o recepciones sociales de bodas, quince años o bautizos.

Con evidencias que hacen suponer que la casa principal se construyó sobre una elevación de terreno, posiblemente un basamento prehispánico, el acceso a San Pedro Chimay -al norte- lo enmarca singular arco de grandes dimensiones con pilares de piedra en sus tres puntas que coronan al centro dos figuras de rombos. En los costados hay dos escaleras de piedra que conducen a la parte más alta de la edificación.

 

Amplia área verde adorna la entrada a la casa principal, ubicada a unos 150 metros del portón. Al costado oriente, donde en la década de los 70 funcionaron caballerizas, se aprecian vestigios de una casona colonial, en cuyo interior subsiste un aljibe con escaleras de piedra.

    

En el extremo opuesto de la explanada se levantan dos chimeneas, una de las cuales tiene arquitectura peculiar, porque el remate es de estilo morisco. En uno de los costados de la torre más delgada está la inscripción "J.M.C. Enero de 1875". La chimenea ancha es la más antigua y servía para el "trapiche"; la otra aún se empleaba hasta hace dos décadas.

    

En esta misma zona aún se conserva la casa de máquinas -con todas las piezas de la raspadora-, que, según el propietario de la ex hacienda, será también remozada y el equipo nuevamente armado para que los visitantes lo admiren. La entrada a la casona de San Pedro Chimay destaca por su arquitectura ecléctica del siglo XIX, que contrasta armónicamente con los vestigios de la edificación colonial original, adaptada a las necesidades de la época.

    

Amplia escalera de piedra comunica al recibidor del costado norte de la casa principal, donde muebles de tendencia contemporánea combinan con el ambiente de sincretismos históricos. Los detalles arquitectónicos de este espacio que se aprecian en el muro frontal y los costados de los muros laterales de clara tendencia neoclásica expresan la admiración que los hacendados de mediados del siglo pasado sentían por la civilización europea, en especial la francesa. Los tres arcos torales del recibidor están sostenidos por igual número de columnas de piedra con ornamentaciones en sus capiteles, que al parecer son coloniales.

    

La entrada norte de la hacienda no es la original, ya que se construyó cuando se reedificó en 1852, al cambiarse el sentido del camino que conducía a Campeche. La entrada sur fue la primera que se construyó . En el extremo oriente del recibidor de la casa principal de la ex hacienda San Pedro Chimay se extiende amplio corredor de varios arcos sostenidos por pilares de decoración singular en los capiteles que le dan un toque especial a la arquitectura del antiguo edificio.

   

 Lo que podría ser testimonio del levantamiento de la casona sobre un montículo prehispánico se ubica en el ángulo oriente del corredor: en el capitel de una de las columnas se aprecia, en una piedra de una sola pieza, un tallado diferente a los demás, semejante a las grecas de los templos mayas.

Más hacia el oriente está amplia terraza enladrillada -en varias partes- con mosaico francés, que tiene una piscina de 250 metros cuadrados y fuente. El borde de la piscina es de piedra.

    

La piscina es alimentada por el agua de tres pozos que se extraen de un cenote ubicado debajo de la terraza. En este lugar, con capacidad para 500 personas, se ofrecen recepciones sociales. Además de contar con espacio suficiente para los invitados, tiene un panorama natural que hace más agradable las reuniones.

    

Mirando hacia el poniente, al igual que la mayoría de las construcciones católicas de Yucatán, se encuentra la capilla, bajo la advocación de San Pedro. El topónimo de la ex hacienda, San Pedro Chimay, al parecer también tiene relación con el culto religioso. Por lo general, el apelativo de una finca colonial era resultado de combinar el nombre del santo patrono del lugar -de procedencia española- con el nombre original del sitio -maya prehispánico- donde se asentaba la propiedad. La capilla presenta en su exterior una espadaña de tres espacios que adornan en sus puntas cuatro copones de mayólica en verde y marfil, y, en el interior de uno de los espacios, una vieja campana de cobre. Una cruz de hierro forjado corona el detalle arquitectónico frontal.

    

Aún se conserva un altar de madera, de estilo plateresco y con detalles en pintura dorada. En el otro extremo del recinto, que tiene capacidad para 100 personas, está el pequeño coro con barandal ornamentado de madera, al que se accede por una escalera de piedra situada en el exterior del templo.

    

En cada uno de los extremos del retablo hay dos imágenes religiosas más: Jesús de Nazaret y la Virgen María, que, según los vecinos del pueblo, es la advocación de la Máter Dolorosa. La parte posterior de la casa principal, orientada hacia el sur, también tiene arcos torales y pilares de piedra ornamentados, con ventanas adornadas con estuco de estilo colonial en las cabeceras. En la parte superior del edificio figura una especie de espadaña de estilo neoclásico, y abajo caños de piedra rústicamente tallada.

    

Desde el corredor posterior de la casona, en el cual hay distribuidos varios muebles de bejuco importado, se distingue -a unos 150 metros al sur- un arco de estilo morisco yucateco que adornaba la entrada original a la hacienda. Aún se conserva en el extremo izquierdo del muro el "torniquete" de acceso de los sirvientes, que impedía también el paso de animales al interior del patio.

    

En el extremo poniente de la casona principal hay otro espacio, que tiene la estructura mejor conservada de una fuente. Allí se creará otra área verde. Al final de esta parte, mirando hacia el norte, se levanta la cocina de la casa principal y debajo, los talleres de carpintería y bodegas para las pacas de henequén, cuando la hacienda estaban en apogeo en el siglo pasado.

    

Si el exterior de San Pedro Chimay es digno de admiración, el interior también cuenta con detalles relevantes. Al centro se ubica la sala, que tiene muebles de madera austríacos del siglo XIX, y en sus muros, diversas pinturas y objetos decorativos.

    

En el extremo izquierdo está el comedor, para 50 personas, donde hay una larga mesa de madera con "patas" de tallados barrocos, al parecer de origen decimonónico. Faroles, bustos de madera y yeso y floreros se conjugan con la antigua arquitectura en el interior de la casa principal.

    

En el costado poniente hay tres recámaras, una de las cuales fue habilitada porque allí funcionó originalmente el comedor, del que todavía se conserva un lavabo de cerámica que ostenta el escudo, en azul, de Castilla.

    

Objetos y mobiliario acordes con la temporalidad de la edificación contribuyen al paisaje interior: dos máquinas de escribir, una de las cuales, hecha en 1913, tiene el teclado en forma vertical; un teléfono antiguo y una máquina de coser de la marca "Will Cox and Gibbss", fabricada en 1783.

 

Fuente; www.especiales.yucatan.com.mx

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